La columna vertebral es recta vista desde delante o detrás. Cuando se observa de perfil, la columna normal tiene cuatro curvas, dos con convexidad posterior, denominada cifosis normal y dos con convexidad anterior, denominada lordosis
El abordaje depende de la edad, del crecimiento y del tipo y la magnitud de la curva. Puede incluir ejercicios específicos, observación clínica, corsé en los casos indicados o cirugía en casos seleccionados. La fisioterapia no garantiza la corrección estructural de la curva.


En casos de escoliosis torácica severa, la curvatura de la columna puede modificar la forma y el movimiento de la caja torácica, dificultando la expansión de los pulmones durante la respiración. Esto puede reducir la capacidad respiratoria y generar dificultades durante actividades de esfuerzo. Estas complicaciones se presentan principalmente en curvas graves; la mayoría de las personas con escoliosis leve no experimenta problemas respiratorios significativos.
Algunas personas con escoliosis pueden experimentar dolor de espalda, tensión muscular, fatiga o molestias durante ciertas actividades. La alteración de la alineación vertebral puede modificar la distribución de cargas sobre músculos y articulaciones. Sin embargo, tener escoliosis no implica necesariamente dolor crónico. Una evaluación profesional permite identificar necesidades individuales y orientar estrategias para mejorar movilidad, fuerza y bienestar físico.
La escoliosis puede ocasionar cambios visibles en la postura y la simetría corporal. Según la ubicación y magnitud de la curva, pueden observarse diferencias en la altura de los hombros, una escápula más prominente, asimetría de la cintura o mayor prominencia de las costillas de un lado. Estas diferencias pueden ser sutiles o más evidentes en curvas pronunciadas. En algunas personas pueden influir en la autoestima y la percepción de la imagen corporal, especialmente durante la adolescencia. Por ello, el abordaje debe contemplar tanto los aspectos físicos como el bienestar emocional, con una atención individualizada y respetuosa.
En más del 85% de los casos su causa es desconocida. En el resto de los casos se debe a defectos de la formación de la columna vertebral durante la vida embrionaria o es un signo que acompaña otras enfermedades generales, como la distrofia muscular o el síndrome de Marfan.