Algunas hernias discales pueden irritar o comprimir estructuras nerviosas y causar dolor que se irradia hacia una extremidad. Si aparecen pérdida progresiva de fuerza, alteraciones nuevas del control de la vejiga o el intestino, o pérdida de sensibilidad en la zona perineal, se requiere atención médica urgente.
El cuadro de la hernia discal suele ser agudo, repentino y violento en intensidad. Incluye síntomas propios de la ruptura discal y otros provocados por la presión de la hernia sobre la médula o los nervios.
La hernia discal lumbar puede aparecer a cualquier edad aunque es una condición que afecta más comúnmente a gente de entre 30-50 años.
El dolor es típicamente mayor al toser y al sentarse (por ejemplo, montando en coche) que al acostarse; suele ser mayor de pie quieto que caminando. Otro síntoma frecuente son las parestesias (sensación de hormigueo) en pierna y pie.
Puede dar lugar también a pérdida de fuerza en la pierna y muy raramente a incontinencia urinaria.


Existe una estrecha relación entre el peso y el dolor lumbar
La inmovilidad genera un círculo vicioso, que propicia el sobrepeso, el cual a su vez empeora los síntomas del padecimiento. De hecho, uno de los principales riesgos de la ciática es la llamada kinesofobia, es decir un temor desmesurado a moverse por miedo al dolor. Esta condición aumenta también la debilidad muscular, que estimula el incremento del dolor y representa uno de los grandes impedimentos para la recuperación de las personas con ciática.
Las actividades laborales que incluyen levantamiento frecuente de cargas, flexiones repetidas del tronco o posturas exigentes pueden aumentar la demanda física sobre la columna. Sin embargo, una hernia de disco no suele explicarse por un único movimiento o tipo de trabajo. La evaluación considera los síntomas, las tareas habituales y otros factores individuales para orientar recomendaciones y tratamiento.
La enfermedad del disco intervertebral puede ser hereditaria, pero el patrón de herencia es generalmente desconocido. Las personas con un familiar de primer grado con la enfermedad de disco intervertebral tienen un mayor riesgo de desarrollar la afección. Las personas pueden heredar una variación genética que aumenta el riesgo de la enfermedad del disco intervertebral, pero no heredan la enfermedad en sí.
Estar sentado durante largos períodos, sumado a la vibración del motor del vehículo puede ejercer presión sobre la columna vertebral.
El ejercicio regular puede ayudar a prevenir una hernia de disco.
También debes considerar dejar de fumar si lo haces. Se cree que fumar disminuye el suministro de oxígeno a los discos y hace que se deterioren más rápidamente.
Muchas personas con hernia discal presentan mejoría progresiva de sus síntomas con un manejo conservador individualizado, que puede incluir educación, actividad física y ejercicio terapéutico. Según la evaluación, pueden utilizarse otras intervenciones complementarias. La mejoría del dolor y de la función no significa necesariamente que la hernia haya desaparecido.