El dolor de espalda puede variar desde un dolor muscular hasta una sensación de ardor o dolor muy agudo o punzante. Además, el dolor puede propagarse por la pierna o empeorar cuando te inclinas hacia adelante, giras, levantas un objeto, te paras o caminas.
En la mayoría de los casos, el dolor de espalda mejora progresivamente con el tratamiento fisioterapéutico.
El dolor de espalda suele aparecer sin una causa que tu médico pueda identificar con un análisis o un estudio por imágenes.
Algunos de los trastornos frecuentemente relacionados con el dolor de espalda incluyen:


El dolor de espalda es más común a medida que envejeces, a partir de los 30 o 40 años. Las vértebras empiezan a ensancharse y los discos pierden humedad y forma. En consecuencia, el canal espinal se reduce y se genera una presión sobre la médula y las terminaciones nerviosas espinales, lo cual produce dolor, adormecimientos o debilidad en el cuerpo
Los músculos débiles y no utilizados de la espalda y el abdomen pueden provocar dolor de espalda.
La falta de ejercicio y el sedentarismo pueden contribuir a la aparición del dolor lumbar.
Las alteraciones en los patrones de actividad muscular, las reducciones en tamaño y capacidad de generar fuerza de la musculatura y la alteración del control neuromuscular de la estabilidad de la columna vertebral, son factores muy importantes a tener en cuenta.
El exceso de peso corporal puede asociarse con una mayor probabilidad de presentar dolor lumbar, aunque el dolor de espalda depende de múltiples factores. Mantenerse físicamente activo y desarrollar fuerza muscular puede favorecer la salud y la función física.
Algunos tipos de artritis y cáncer pueden contribuir al dolor de espalda.
La columna lumbar está formada por cinco vértebras que se sitúan en la espalda, entre las costillas y la pelvis. La unión entre las vértebras contiguas se realiza mediante varias superficies articulares cubiertas por cartílago. Cuando ese cartílago se desgasta, se produce la artrosis lumbar
El dolor de espalda, sobre todo cuando empeora, abarca problemas en los intestinos y la vejiga, o le impide realizar sus actividades cotidianas, no debe pasarse por alto. Consulta con un especialista y vive libre de dolor otra vez.